Volver al modelo original

Perdiendo la alimentación original

Desde que el hombre es hombre siempre ha intentando mejorar su entorno. Mejoró su forma de cultivar las tierras, las herramientas y sistemas de producción. El deseo de mejorar está en el diseño humano .

Uno de los aspectos que más se han desarrollado es la alimentación. Ya no comemos igual que hace siglos. La forma de alimentarnos de los paises occidentales se basa en gran parte en productos procesados.
Hace tiempo que se añaden conservantes artificiales a los alimentos. Esto podría parecer que se hace con el fin de alargar el periodo de almacenaje en casa del consumidor. Pero los principales ganadores son las compañías que así disponen de más tiempo para negociar y obtener beneficios económicos. Lo cual es totalmente legítimo, el fin de una empresa es obtener ganancias.

Son alimentos procesados para detener su deterioro natural.. Su función de evitar que se estropeen y así poder estar mucho más tiempo en nuestras estanterías o en las de un supermercado.

El diseño original de un animal

En el caso de la cría de animales el sistema es parecido. La forma natural de hacer crecer un pollo siempre tuvo su proceso natural. Este proceso tomaba un tiempo de varios meses. El animal se alimentaba a base de grano y vivía en libertad. Cuando llegaba el momento de sacrificarlo y disfrutar de un buen pollo al horno, este tenía todo su sabor y todos los nutrientes necesarios para el hombre.

Hoy en día los pollos se engordan de manera artificial en un lapso de tiempo de pocas semanas. Se acelera el proceso natural de crecimiento del animal a base de preparados alimenticios diseñados en laboratorio. El resultado son aves gordas con carne poco nutritiva y sin apenas sabor.

Y así podríamos seguir analizando, la carne de ternera, las frutas, la bollería industrial… Todo se produce aceleradamente o se le mezclan productos artificiales.

Regresar a la alimentación tradicional

La cienca ha descubierto que alimentarnos con este tipo de productos es perjudicial para nuestra salud. Y la propuesta para mejorar nuestra alimentación es: Regresemos al modelo original.

Como no podría ser de otra forma, ahora nos venden como algo extraordinario huevos de gallinas criadas en libertad, carne de ternera alimentada con pasto de la pradera, frutas y verduras que maduran en el tiempo natural que les corresponde y harina sin refinar. Lo de toda la vida. Tal como los comían la humanidad cuando se inició la vida en la tierra.

Recuperando el valor real

Al permitir el crecimiento y desarrollo en su tiempo natural, el ganado y cultivos adquieren mayor valor. La alimentación vuelve a ser tan valiosa como siempre lo fué, en todos los sentidos.

En todos estos años de producir mucho y rápidamente, se le quitó el verdadero valor a la alimentación. Si comparamos el precio de un pollo engordado en 28 días con el que se desarrolló en 3 meses, nos damos cuenta que el primero es mucho más barato. Y así es, su valor es acorde a su calidad. El pollo criado de forma tradicional tiene un elevado valor nutricional. Este valor que se refleja en su precio de venta.

Modelo original familiar

Como seguidores de los modelos bíblicos, vemos que para el hombre hay un diseño masculino original. También para la mujer hay un diseño femenino. Y juntos forman el modelo original del nucleo de la sociedad, la familia.

Como en otras áreas de la vida, si se intenta cambiar el modelo , el resultado no va a tener el mismo valor y calidad.

Es cierto que hay hombres maltratadores e irresponsables con su esposa e hijos. Sí, tristemente los hay y la razón es que no están siguiendo el modelo que la Biblia nos muestra. ¿A qué mujer no le gustaría que su marido la amara como a si mismo? ¿O a que hombre no le gusta que su esposa lo respete? Es el modelo que vemos en el libro de Efesios capítulo 5.

Otro aspecto del modelo bíblico para una relación estable entre un hombre y una mujer es que haya un compromiso mutuo. Compromiso, palabra que produce miedo en algunas personas.

Hay quien empieza una relación para “lo que surja” y que “dure lo que duren los sentimientos”. ¿El resultado? Relaciones rotas, hijos con padres ausentes y un modelo erróneo para la siguiente generación. Ese no es el modelo original.

Cuando una pareja se compromete a “disfrutar juntos lo bueno” y “superar juntos las dificultades” el resultado es un matrimonio que aprende a superar problemas juntos. Esto forma un caracter de unidad familiar estable. Y entonces los hijos tienen un modelo a seguir, entendiendo que las diferencias de pareja se enfrentan y solucionan juntos.

Se trata del modelo de familia original.

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